La infidelidad, desde mi punto de vista (quiero que quede claro que esta es una opinión personal), debería de estar castigada por ley.
Cuando se comparte una relación de pareja, se comparten muchas cosas, entre ellas se comparte la confianza mutua. Dicha confianza se pierde, en el momento en que nos enteramos de que nuestra pareja nos ha sido infiel. No tan solo se pierde la confianza, sino que se pierden otros valores que atribuimos a la persona a la que amamos, como pudiera ser la lealtad, la tolerancia, el respeto hacia el otro, etc.. Cuando nos enteramos de que nuestra pareja nos engaña con otra, la decepción que nos invade suele ser muy grande, aparte de que nos pone tristes y nos hace ver que no era la persona que nosotros pensábamos.
Creo que antes de cometer una infidelidad, deberíamos de pensárnoslo bien. Deberíamos valorar si merece la pena caer en esa "trampa" dado que lo mas seguro es que nuestra pareja no se merezca una actuación de ese calibre por nuestra parte.
La infidelidad es una actitud traicionera, egoista y tal vez cómoda. Es mas fácil caer en ella que rechazarla. También es posible que nos suba la libido, pero la mayoría de las veces eso es algo efímero. Tenemos que entender que cuando estamos con una pareja a la que amamos y de la que recibimos amor, debería de ser suficiente con ello para sentirnos plenos y no vernos en la necesidad de buscar en una tercera persona momentos que podemos compartir con la persona que está a nuestro lado.
La persona infiel suele decir, que a veces busca fuera de su pareja lo que esta no puede darle. Esa es una excusa muy pobre y desde mi punto de vista carente de toda lógica...es sencillamente un pretexto. Un pretexto que le hace caer una y otra vez en el mismo error...la infidelidad.
Si la persona con la que compartimos una relación no nos satisface en algún aspecto, lo honesto será hacérselo saber, para que pueda rectificarlo y si no se diera esa situación, entonces opino que lo honesto, sería dejar la relación, para buscar en otra persona las satisfacciones que nuestra pareja nos niega. Si permanecemos a su lado es que estamos a gusto, sino fuese así, nos iríamos, es por lo que yo opino que la actitud del infiel es sencillamente egoismo personal y el egoismo no tiene límites.
Creo que el ser o no ser infiel, es sencillamente un hábito, una actitud, una forma de ser y de pensar. Es por ello que no creo que pueda ser algo de lo que alardear y mucho menos sentirse orgulloso, ya que creo que mas bien se pudiera considerar una tara.